Alcalde Olavarrķa hace sus descargos ante acusaciones de irregularidades
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Mario Olavarría Rodríguez, el alcalde de Colina, dio la cara frente a su comunidad recién este domingo, después de soportar impotente y sin posibilidad de defensa lo que los medios de comunicación se apuraron en asumir como otro municipio UDI que se sumaba a los casos de irregularidades que fueron denunciados en Recoleta y Huechuraba.

Su rictus hacía entender, a quien lo viera cabalgando en medio de la festividad de Cuasimodo desarrollada en Colina, que su cabeza estaba en otra parte, menos ahí, en las calles atiborradas de caballos y cuasimodistas: tal vez estaba en la romería de la UDI, donde se recordaba a Jaime Guzmán; o en los miles de lectores que estarían devorando una noticia del diario La Nación y en la cual él era el protagonista bajo un titular que hablaba de un Ministerio Público que lo tenía en la mira; o a lo mejor en el resultado de la investigación que tiene a funcionarios de la Contraloría, dirigida por su amigo Ramiro Mendoza, instalados en sus oficinas; o buscando culpables a la incómoda posición en que le tocó quedar y que le arruinaron sus vacaciones por Europa.

No había duda. Era el fin de una semana negra, en la cual quedó claro que Olavarría estaba solo y en la que la falta de reacción municipal dio paso a un silencio torpe, para una máquina propagandística preparada para dar cuenta de los logros del alcalde frente a los vecinos de la rural Colina, pero no para pasar el vendaval de una crisis de nivel nacional y con actores de primera línea.

Sí, porque si el martes la concejala Alejandra Bravo detonaba la primera “carga” contra Olavarría, con el espaldarazo del díscolo Adolfo Zaldívar, luego vendría una segunda detonación, con el concejal Nicolás Pavez, haciendo lo propio frente al Contralor General de la República, pero esta vez con el respaldo del diputado Gabriel Silber.

La concejala Bravo abrió los fuegos en el diario La Segunda, denunciando irregularidades en la otorgación de permisos de circulación y una extraña forma de devolución de esos dineros a algunas empresas; una oscura relación del ex jefe de gabinete, Domingo Soto López, en el manejo y asociación a empresas que ganaron contratos con el municipio; la asignación de un millonario monto para desarrollar una página web y la campaña de márketing municipal; la entrega de bienes fiscales en arriendo al supermercado Tottus por parte de la municipalidad; así como también la asignación de más de 3.100 millones de pesos a Chilectra para un contrato que nunca se licitó.

Nicolás Pavez (DC), en tanto, vio que su colega del concejo se aprovechaba de las circunstancias metiendo en su paquete de denuncias el caso de Chilectra, el cual había sido presentando por él ante la Contraloría en noviembre del año pasado. Así las cosas, y para no perder cámara, el miércoles desarrolló en la sede de la Democracia Cristiana una denuncia frente a todos los medios de comunicación nacional, pero esta vez dando detalles de la relación de mismo contralor Ramiro Mendoza con el Alcalde de Colina.

En la oportunidad, Pavez sostuvo que Mendoza no entregaba respuestas a la presentación hecha por el caso de las luminarias desde su ingreso a esa repartición, hecho ocurrido hacía ya cuatro meses, mientras señalaba, no con poca suspicacia, que la demora podía deberse a que en varios casos Ramiro Mendoza, como abogado, había preparado informes legales o había defendido al alcalde Olavarría, antes de ser contralor.

Luego de pedir la inhabilitación del contralor frente a los medios y quizás con qué otra carta bajo la manga, Nicolás Pavez, con el respaldo y compañía del Diputado Silber, partió a reunirse el mismo día en que lanzó estas revelaciones con la misma persona con quien la concejala Bravo se había reunido por espacio de 45 minutos dos días antes: Ramiro Mendoza.

¿Qué se conversó en la Contraloría? ¿Qué se negoció, en términos políticos? Pavez señalaba al otro día a los medios locales que el contralor se había comprometido a instalar a sus asesores en el municipio de Colina, para investigar los casos denunciados por él y por Alejandra Bravo, en una tardía y poco mediatizada reacción de Mendoza, a diferencia de sus acciones anteriores en otros casos de irregularidades.

El jueves en la tarde, sin embargo, los asesores del contralor no estaban presentes. Inicialmente, según informaban en el despacho de Olavarría, los fiscalizadores estaban instalados en la oficina de organizaciones comunitarias, pero en ese lugar no había nadie más que los funcionarios habituales. Luego, en la oficina del alcalde desconocieron haberlos visto, la alcaldesa subrogante hacía lo mismo y en el departamento de Relaciones Públicas se abstenían de dar información, hasta que Mario Olavarría llegara de Europa. Así de claras estaban las cosas por el municipio.

Los Descargos de Olavarría

Los cuasimodistas enfilaron hacia la capilla del sector conocido como Reina Sur y a la cabeza se podía apreciar a Mario Olavarría, entallado en su traje de huaso y en los atuendos característicos de los guardianes campesinos del cáliz. Sin embargo, el alcalde no entró en el recinto sagrado acompañando al sacerdote, si no que se detuvo en la entrada a entablar una conversación con un reportero radial de Colina, en la cual los gestos de su rostro y de sus brazos eran más que evidentes: el hombre estaba molesto y no por Cuasimodo.

Mario Olavarría fue abordado también por este medio, al cual reiteró sus palabras de que todas las acusaciones que se habían realizado la semana pasada se trataban de una operación para enlodar la exitosa gestión que se estaba realizando bajo su mando.

Respecto de la presencia de fiscalizadores de la Contraloría General de la República, Olavarría sostuvo que personalmente instruyó entregar toda la información solicitada, agregando que los fiscalizadores estaban sorprendidos de la apertura con que esto había ocurrido por parte del municipio.

En cuanto a la relación anterior del contralor Ramiro Mendoza con la alcaldía, Mario Olavarría declaró que efectivamente este había sido su abogado, aclarando que mal se puede poner en entredicho a una persona tan profesional que, cuando tomó su actual cargo, sancionó y multó al municipio de Colina por el mismo caso por el cual lo había defendido.

Sobre la asignación sin licitación de más de 3.100 millones de pesos a Chilectra, el alcalde sostuvo que “el municipio no ha entregado un solo peso”, porque desde el momento en que el tema ingresó a la Contraloría se decidió parar la operación. Explicó que, pese a que existe un decreto que define a Chilectra como la empresa que puede ejecutar la obra, mientras no se emita otro decreto de asignación de dineros este tema seguirá esperando el pronunciamiento del órgano fiscalizador, “y si dicen que hay que deshacer la asignación, bueno, se elimina el proceso anterior y se hace otra licitación”.

Sobre este mismo punto, el alcalde afirmó que el ahorro que se iba a hacer con Chilectra era significativo y que la fórmula se había explicado en reiteradas oportunidades al concejo municipal. No obstante, el concejal Max Coloma (UDI) declaró este domingo a un medio nacional que el sistema propuesto por la empresa distribuidora de electricidad costaba poco más de un tercio de la suma total aprobada, lo que no era el gran ahorro anunciado para las arcas municipales.

Un Domingo de miedo

Las explicaciones del alcalde están tratando de satisfacer las suspicacias que se generan sobre el municipio, pero son tensas y nerviosas. En su defensa se podría aplicar la máxima legal de que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. No obstante, en el tintero van a quedar las repuestas sobre el actuar de su ex jefe de gabinete, Domingo Soto López, el que pareciera ser el poder en la sombras del municipio de Colina y a quien apuntarían la palabras del concejal Max Coloma, cuando señala que Olavarría se habría rodeado de “asesores malos”.

También quedarán pendientes las respuestas que Mario Olavarría debe dar a los fiscales del Ministerio Público de Colina, quienes ya le habrían enviado un cuestionario sobre presuntas irregularidades en el manejo de dineros que eran entregados para tramitar patentes -por parte de empresas automotoras-, a la Corporación Privada Colina, y cuyos depósitos estarían hechos a nombre de Domingo Soto López.

La concejala Alejandra Bravo sostiene que es la actual pareja del mismo Soto, Patricia Sandoval Bassaure, quien sería una de las socias -junto a un estudiante de diseño-, de la empresa Publidigital, la cual recibió la asignación de cerca de 100 millones de pesos de un contrato por 18 meses para desarrollar la página web y las labores de márketing municipales.

Domingo Soto López también es el socio de Servicios Integrales de Asesorías, Capacitación y Desarrollo S.A., cuyo nombre de fantasía figura en el extracto del Diario Oficial del 25 de septiembre de 2005 como DECSA S.A., empresa que el ex jefe de gabinete constituyó con su esposa, la educadora de párvulos Érika Muñoz Espinoza.

Esta empresa parece ser clave en varios movimientos relacionados con la gestión del municipio. Un anterior contrato por mantención de luminarias habría sido asignado a la Sociedad de Montajes y Construcción Eléctrica Limitada, en la cual participó Soto mientras era el jefe de gabinete, por medio de la asociación con DECSA S.A.

La empresa que ganó el contrato para desarrollar la página web de Colina y su plan de márketing (Publidigital) declara entre sus clientes a la misma DECSA S.A., al Municipio de Colina, a la corporación de la misma municipalidad y a Inversiones Patagonia, entre otras. No obstante, un hecho revelador es que tanto Publidigital como DECSA S.A. mencionan la misma dirección, tanto en la página web de la primera (www.publidigital.cl), como en la Declaración de Impacto Ambiental que desarrolló la segunda para la empresa Áridos Quintay: Américo Vespucio 2880, en la misma oficina 507.

Aquí se cierra otro círculo, pues en esta declaración de Quintay, presentada a la Comisión Nacional del Medioambiente a mediados del año pasado, figura como consultora del proyecto Andrea Bassaure –según la concejala Bravo, Patricia Sandoval Bassaure sería la pareja de Soto-, pero en DECSA S.A. aclaraban en octubre del año pasado que la redactora del documento era una persona de nombre Alicia Argomedo, quien da la casualidad que también es la asesora ambiental de la Ilustre Municipalidad de Colina y la encargada de la oficina municipal del Servicio Nacional del Consumidor.

El mundo es chico, pero nunca tanto. Al parecer, Mario Olavarría está cuesta abajo en la rodada por intenciones de ambiciosa prosperidad por parte de sus asesores, mientras su mala fortuna política se está mezclando con situaciones superiores, con personeros de más alta alcurnia que buscarían “botar” a un contralor que estaba dejando  por el suelo a la coalición de gobierno con sus investigaciones, en un año electoral. Eso, hasta que le descubrieron su talón de Aquiles, justamente en el municipio de Colina…

En el cierre de la festividad de Cuasimodo, muchas personas observaron que Mario Olavarría ya no llegó con la nube de asesores que siempre lo secundan en los actos públicos, lo que grafica la soledad política en la que se encuentra el alcalde de Colina.


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